Testimonio de Marlis Vidal


Mi historia es la siguiente. Cuando tenía 37 años comencé con dolores en el lado izquierdo de mi cara, lo que me llevó a consultar al dentista que me había realizado un tratamiento de conducto hacía poco tiempo, pensando que podía ser un efecto secundario del mismo. Después de varias consultas, este me aseguró que se trataba del nervio del trigémino y que debía consultar con un neurólogo.

El neurólogo que me atendió confirmó el diagnóstico, y me dio un medicamento que por algún tiempo me ayudo a disminuir el dolor, pero con el pasar de los años las crisis comenzaron a presentarse de forma más frecuente y la intensidad del dolor fue aumentando. El dolor comenzó primero en la rama inferior izquierda del nervio trigémino, y doce años después se extendió a la rama media, para finalmente presentarse también en la rama media del nervio trigémino del lado derecho.

A lo largo de los años consulté varias opiniones para conocer las opciones que existían para mejorar mi condición, varias de las cuales coincidían en señalar que debía operarme, pero al no estar convencida de que esto fuera la mejor opción, continué tomando medicamentos por largo tiempo aumentando hasta llegar a tomar altas dosis de ellos.

El año 2011 el Neurólogo que me atiende, me habló de que existía un tratamiento no invasivo llamada Gamma Knife que me pareció interesante, me recomendó visitar al doctor Claudio Lühr, por lo que decidí pedir hora con él para averiguar más detalles. El doctor Lühr me explicó cuáles podían ser los beneficios del tratamiento, pero también me señaló que por la cantidad de años que tenía mi enfermedad (24) las probabilidades de mejorar eran de un 50%.

A pesar de las probabilidades tomé la decisión de realizar el tratamiento, por lo que en agosto del 2011 me realizaron el tratamiento en el lado izquierdo, lo cual solo tomó un día, permitiéndome ir a trabajar al día siguiente de forma normal.

En los controles posteriores al tratamiento (uno y tres meses después) las crisis y el dolor no habían disminuido, por lo que dedujeron que el tratamiento no había dado resultados. Pero a los seis o siete meses el dolor en el nervio trigémino izquierdo comenzó a disminuir hasta desaparecer.

Desde junio del año 2012 a la fecha de hoy, no he vuelto a tener dolor en el lado que me realizaron el tratamiento, por lo que puedo decir que fue un éxito total.

Aprovecho esta oportunidad para darle las gracias al equipo de profesionales no solo porque el éxito del tratamiento, que mejoró muchísimo mi calidad de vida, si no también porque su atención fue cálida y cercana, haciéndome sentir muy cómoda durante el proceso.

 

Marlis Vidal
Neuralgia del Trigémino
Santiago, Agosto 2011




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